jueves, 15 de noviembre de 2012

News nº 94 - VERDES ORNAMENTALES DE NAVIDAD

Esta semana ya hemos empezado a incorporar nuestra oferta de verdes ornamentales para la Navidad,  Acebo, Muerdago, Ramas y coronillas de abeto (Nobilis y Normandiana) , Guirnaldas, Musgo blanco y natural, Eucalyptus y rodajas de tronco en diversos tamaños. Y en Catalunya también los tradicionales Caga tió.
De todos ellos nos quedamos con dos que representan la Navidad por excelencia, el Acebo y el Muérdago;

ACEBO
Durante las celebraciones de Navidad, las calles y plazas se llenan de guirnaldas, espumillones y adornos muy característicos de estas fechas, gran parte de ellos de inspiración vegetal. Junto con el clásico árbol de Navidad o la decorativa flor de Pascua, también encontramos entre las especies propias de estas fiestas el acebo, un arbusto que actualmente se encuentra en peligro de extinción.
Originario de todos los países del entorno mediterráneo, se trata de una especie protegida en Europa. Sus bonitos frutos rojos y sus hojas espinosas de verde oscuro intenso le convirtieron en un adorno perfecto para decorar las casas durante la Pascua Navideña, una tradición que ha terminado por mermar la presencia de este arbusto en gran parte de su hábitat natural. En la Península Ibérica, lo encontramos en la mitad norte, en bosques de coníferas y robles.
De nombre científico Ilex aquifolium y perteneciente a la familia de las Aquifoliaceae, hablamos de una especie de crecimiento lento y elevada longevidad (puede llegar a vivir hasta 100 años). Su tamaño es mediano (alcanza hasta 10 metros como máximo) y su tallo, leñoso, con la corteza de color grisáceo.
Los frutos, rojos y carnosos, son típicos del invierno porque ésta precisamente es la temporada de maduración. Alcanzan ese tono carmesí tan típico en octubre y permanecen así durante los meses de frío, lo que los convierte en una fuente de alimento fundamental para los animales de los bosques. Son venenosos para el consumo humano.

MUERDAGO
Un parásito  
El muérdago es una planta semiparásita de tallos articulados y siempre verdes. Tiene flores masculinas y femeninas y da unas bayas, primero verdes y blancas al madurar, que no son comestibles y que maduran a finales del otoño. Crece preferentemente en las ramas de encinas, pinos y robles, en lo que a simple vista parece una madeja de tallos en forma de pelota. El muérdago fotografiado en esta página lo encontramos en un bosque de pinos carrascos de la Sierra de Guadarrama (provincia de Madrid, España).

Un pasado mágico  

El muérdago era sagrado para los antiguos druidas, un bien para todo mal, físico o mágico. Aparte de sus innegables virtudes para combatir la arteriosclerosis y la tensión arterial, se le atribuía el poder de proteger y curar de forma mágica. Era además considerado un símbolo de paz y un poderoso amuleto protector, además del símbolo de la masculinidad, como contraposición al acebo, que era el símbolo de la femineidad. Según una antigua superstición, se colgaba sobre las cunas de los niños, para evitar que las hadas los robasen y los sustituyeran por otros. Hay leyendas que dicen que sus poderes mágicos provienen de que fue creado como un elemento que no era del cielo ni de la tierra, ya que sus raíces no tocan nunca la tierra, pero tampoco se sostiene por sí mismo en el aire. De ahí la costumbre de recogerlo sin permitir que caiga al suelo, y de colgarlo del techo.

El rito de cortar el muérdago  

Por supuesto, el muérdago se puede comprar ya cortado, en mercadillos navideños, a menudo formando parte de pequeños ramos con otras plantas siempre verdes, y casi siempre con bayas. En la antigüedad, el rito de cortar el muérdago era respetuoso y complejo. El mejor muérdago para cortar, el más valioso, era el que crecía en los robles. La tradición decía que había que pedir permiso a la planta antes de cortarla, y que quien no lo hiciera con la debida reverencia sufriría todo tipo de males. Había que cortarlo cuando la luna tenía seis días, de un tajo, utilizando una hoz de oro y evitando que cayera al suelo.
Es posible que le gusten las tradiciones y que desee cortar usted mismo esta planta. Evidentemente, el principal problema suele residir, primero en localizar un árbol parasitado... y después, en trepar a él, armados de unas buenas tijeras de podar. Recomendamos prudencia.

Eucaliptus teñido      -      Ramas de Nobilis    -    Bolsa de muérdago






 

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